Tras
el encuentro de una realidad agobiada y la magia de un sueño, descucbrí
que la utopía es personal de cada uno y es "la mentira con la que
argumentan los cobardes el tamaño de su miedo."
Yo no tiro al azar
la suerte de mis sueños, ni dejo que la realidad a su antojo dirija lo
que siento. No hay ley que impida ser feliz, por eso salgo a buscar lo
que quiero... el que hace de su vida un cuento busca siempre un final
perfecto y no se da cuenta que se pierde el sentido cuando ya sabe como
será todo al cerrar el libro.
Quizas esté errado, pero nadie más que yo puede firmar mi testamento