viernes, 30 de septiembre de 2011

Vivimos en una sociedad que no admite el sufrimiento, el fracaso o la frustración.
Lo queremos todo perfecto y fácil... pero la vida no es así esta llena de contratiempos, de dolor, de situaciones y circunstancias difíciles de comprender y asumir.
La única posibilidad que tenemos es, si aprendemos a amar incondicionalmente a los demás, como nos amamos a nosotros mismos.